"REDDO", EL NUEVO DISCO DE SöBER
El cuarteto madrileño ha sacado a la venta su nuevo disco, Reddo, que confirma todas las esperanzas levantadas con sus anteriores trabajos. Después de Paradysso con más de 100000 discos vendidos y una gira exitosa, Söber presenta ahora su nuevo disco rebosante de enérgicas guitarras, melodías envolventes e historias desesperadas. De nuevo ha sido grabado y producido por ellos mismos en sus estudios Cube de Madrid, aunque posteriormente ha sido mezclado en Los Ángeles con Scott Humphrey, que ha trabajado con artistas y grupos tan importantes como Rob Zombie, Bon Jovi, Monster Magnet, Ozzie Osbouerne o Metallica entre otros. También han vuelto a bautizar su disco con un nombre en latín, Reddo, que significa reflejo, igual que el título de una de las canciones del disco que marca todo el concepto del propio álbum, incluso desde esa portada a modo de espejo. Lo único que pretendemos es que todos nos podamos sentir identificados con las letras de estas canciones y que miremos más adentro de nosotros mismos para ver tanto lo bueno como lo malo que tenemos.Las letras y la mayoría de los temas han sido compuestos por su cantante y bajista, Carlos Escobedo. En septiembre, después de la gira, empezaron a ver todo el material que tenían preparado, iniciaron los ensayos de una forma más constante y se metieron en el estudio durante 40 días: un mes y medio trabajando a diario para dejarlo todo tal y como ellos mismos querían. Luego, ya en Los Ángeles, se definió el ambiente definitivo del disco añadiendo algunos efectos y poniendo cada instrumento en su plano sonoro correspondiente.
El disco se abre con "Una hora más", una de las canciones más enérgicas del disco, pero a la vez lo suficientemente moderna y atractiva como para conservar a sus seguidores de siempre sin renunciar a unos bellos arreglos de teclados y a una melodía diferente. Hay mucho sobre las obsesiones de Carlos ante sus recién estrenada paternidad en las líneas de esta canción, y también en La burbuja de cristal, toda una pesadilla con una terrorífica incubadora como protagonista. Pero todo, como siempre, con un toque existencialista, que también tiene Cientos de preguntas. Si hay una canción que destaca a la primera, esa es La Nube.
Pero las turbulentas historias sentimentales de Sôber vuelven a tener su propio espacio en canciones como El hombre de hielo, Lo perdí o Penitencia. Quizás, uno de los momentos más sorprendentes del disco por su desnudez y su sencillez sea Sólo: Como dice su título, esta canción la hice yo sólo. Trata de cuando te sientes realmente sólo aunque estés rodeado de mucha gente. Es el sentimiento de querer echar mano de alguien y ver que alrededor no tienes a nadie. Puede que algunos piensen en las drogas cuando la escuchen, pero no es el asunto principal de esta canción, aunque es algo que si tratan en otros temas como 12 + 1, o Reflejo. En ambos casos, las historias giran en torno a relaciones madre / hijo, rotas por los excesos y las adicciones.
Con este disco vuelve a quedar claro que la trayectoria de Sôber es imparable. Pocos grupos de nuestro país han demostrado semejante profesionalidad y seriedad en sus planteamientos sin dejar de trabajar para seguir haciendo aún mejor lo que más les gusta.
Celebremos ahora que, en estos tiempos tan duros para el mundo de la música, todavía podamos disfrutar de una banda del nivel de Sôber, que encima cuenta con el apoyo firme e incuestionable del público.
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