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EL FANÁTICO MUNDO DE LA PICCO

KILL BILL, LA GRAN SENSACIÓN DE QUENTIN TARANTINO

KILL BILL, LA GRAN SENSACIÓN DE QUENTIN TARANTINO En esta compleja obra de dos entregas, Tarantino no se presenta redundante en si mismo, sino que intenta con "Kill Bill Vol. 2" realizar un film capaz de ser definido como la antípoda cinematográfica de su predecesora, donde se mostraba un merecido homenaje cinematográfico a cintas de acción del cine asiático de la década del 70. Habrá de sumarse al fantástico progreso de la saga, un clásico desarrollo argumental en el transcurso de la película, permitiendo contemplar a "Kill Bill Vol. 2" como un Spaghetti Western. De esta manera, se le brinda al film la oportunidad de pasearse por una soberbia e intensa intertextualidad referida al cine en sí mismo, ya que este subgénero fue el que influenció determinantemente la estética de las películas de Hong Kong que tanto admira Tarantino, y que habrían de nutrir la totalidad de "Kill Bill Vol. 1". En el volumen 2, las permanentes citas cinematográficas de su discurso y su factura estética presentarán a "la Novia" como la chica mala, o la antiheroina de la primera entrega, pero rodeándose ahora de un encanto "Noir", evocativo a cierto aire de "Mujer Fatal" del cine clásico de Hollywood, propio de Lana Turner, en una escena presentada en blanco y negro, que marca una asociación más que directa al clásico "El Cartero llama dos veces". Hay en el film una nostalgia permanente dirigida a la cinefilia del espectador, la cual se hace presente en un momento muy particular de la película, en el capítulo llamado "La tumba de Paula Shultz" que evocará de modo más que directo al film "The wicked dreams of Paula Schulz".
REPARTO
De cuánta vacilación y conjeturas se vio rodeado el esperado regreso de Quentin Tarantino a la pantalla grande; incertidumbres tales como que su talento y fórmulas se había agotado; que fue un signo masificado de los 90, o incluso que era una moda pasajera. Críticos de poca monta se engalanaban al manifestar como pretérita la cinematografía del frenético chico de la tienda de vídeos, convertido en director, que ve canalizada su ira reprimida en sus violentas y excéntricas criaturas de papel o celuloide; fundamentos vacíos de una postura que transmite snobismo para seducir en cualquier cóctel literario o cultural. Es en esta oportunidad que Tarantino, se permite dentro del film, una travesura dirigida a los sentidos del espectador, dando lugar a beneficiarse de la oscuridad de la sala de cine para establecer en ella una aterradora sensación, sin imagen alguna en la pantalla y con diferentes niveles de sonido, que combinan en una experiencia insuperable. Algo propio de un genio.
Es habitual a lo largo de la filmografía de Quentin Tarantino, reconocerlo capaz de rescatar del olvido a un ídolo de antaño para homenajearlo, colocándolo gallardo en un lugar preferencial del film. Uma Thurman será siempre recordada como la encantadora musa perpetuada en la filmografía de Tarantino; donde el chico de los films ultra violentos habrá de crear una "Novia" a su medida. Thurman será "la Novia", esa samurai supersexy del nuevo milenio que habrá de pasearse literalmente por el mundo en busca de su merecida venganza. Tanta es la belleza de Uma Thurman que Tarantino, grabó cada centímetro de ella, incluso sus pies, casi desnudos, que tendrán su momento de gloria en el primer film. No sólo a Carradine es a quien el propio Tarantino rescata del olvido, sino también, a un icono sexual de los 80, como fue la impresionante rubia Daril Hannah. Michael Madsen, pondrá al servicio de su amigo Tarantino, a un villano algo melancólico, lleno de compases que lo definen como un personaje complejo, y que es agradable para todos. Budd (Madsen) se demuestra como un despojo de aquel temido hermano de Bill, y diestro asesino. Hoy se ve (o quiere hacerse ver) como un hombre acabado que trabaja en un club de Strippers y es continuamente degradado por su jefe, pero todo no es lo que parece y hay cierta filosofía y grandeza sobrentendida en el pobre Budd.
ARGUMENTO
En esta entrega el film indagará en los silencios forzados y fuera de campo incluidos adrede en la entrega anterior, estos serán expuestos ahora como las causas y motivos que dieron lugar a "la masacre de la pequeña capilla" donde "la Novia" recibió un balazo en la cabeza por parte de su mentor, suceso que ejercía como introducción a la primera entrega, y al relato en general. "La Novia", aquella mujer que nos remite a sinónimo de violencia, es una joven feliz y rebosante de alegría junto con sus amigas y un joven bonachón y simplón con el que está a punto de casarse. Los preparativos nupciales se desarrollan entre una Novia bromista en complicidad de amigas; un acartonado Reverendo y un obstinado pianista de bodas (interpretado por Samuel Jackson) que permite a Tarantino darse el lujo de fundamentar su opinión critica basada en su sabiduría musical de las bandas de Blues típicas de los Estados Unidos. Llegarán hasta ese recóndito lugar los fantásticos y encantadores emisarios de la muerte, liderados por Bill (un fascinante David Carradine), definido en esta entrega como un enigmático y complejo personaje, que mas allá de ser un encantador villano, despierta una notoria y muy particular empatía en el espectador. La banda de Asesinos Deadly Viper Assassination Squad "DVAS" (pronunciado como Divas), tal vez sean el mayor homenaje que el realizador dedique a las deidades del cine contemporáneo (Hanna, Liu, Fox) por su original e increíble belleza. Desde hace ya mucho tiempo, el modelo de chica Tarantino es una marca registrada en el cine, que marca tendencia a futuro. Así pues, la primera primera entrega fue el contexto donde la cólera y la sed de venganza de "la Novia" desatarían un lascivo ritual con una deliberada carga de entretenimiento y sadismo explícito en la aniquilación de O-ren-ISHi y Vernita Green. En esta segundo episodio, "la Novia" deberá atemperar su carácter, no sólo para seguir adelante, sino para definirse como personaje, saliendo de ese frenesí de ciega venganza. Será, en este volumen 2, la permanente cita cinematográfica lo que defina el camino de "la Novia", desde el recuerdo de un cruento tutelaje, impartido por un personaje icono de la filmografía China como Pai-Mei (Gordon Liu), hasta los encuentros con Budd y la morbosa Elle Driver, lo cual habrá de terminar en enfrentamientos memorables de una heterogénea concepción que remite a los Spaghetti Western de Sergio Leone.

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