Con motivo del inminente estreno de la tercera entrega de las aventuras del joven mago "Harry Potter y el prisionero de Azkabán" dirigida por Alfonso Cuarón, recuperamos en este reportaje lo más destacado de las dos primeras entregas de la serie: "Harry Potter y la piedra filosofal" y "Harry Potter y la cámara secreta" ambas dirigidas por Chris Columbus. Harry Potter es un fenómeno literario que ya ha vendido más de 100 millones de ejemplares en todo el mundo. Nacido de la imaginación de la escritora J.K. Rowling, las aventuras de este niño mago han cobrado vida en esta serie.
HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL
"Harry Potter y la Piedra Filosofal" es la historia de un niño huérfano de diez años que vive con sus tíos una vida gris y aburrida. Pocos le quieren, pocos le hablan. Desde siempre le han dicho que sus padres murieron después de su nacimiento. Pero todo cambiará el día que cumple 11 años y recibe una carta a través de la cual se entera de que ha sido admitido en el Colegio Hogwarts de Magia. Su presente cambiará y lo que hasta ahora creía que era su pasado también: sus padres habían sido unos magos excelentes y murieron al enfrentarse con Lord Voldemort, un poderosísimo y maligno hechicero, que también intentó matarlo a él y, después de una intensa lucha y no conseguirlo, desapareció. Desde entonces Harry tiene una cicatriz con la forma de un relámpago en su frente. A partir de su admisión en Hogwarts aprende que está destinado a realizar grandes hazañas, acompañado de sus inseparables amigos Ron y Hermione.
El éxito de la saga Harry Potter en el mercado editorial quizá haya alcanzado dimensiones inesperadas, pero en ningún caso debería ser considerado un triunfo inocente. Hábil destilación de mitologías pretéritas y futuras combinadas al gusto contemporáneo, Harry Potter es un monstruo de Frankenstein cuyos jirones de carne han sido cosidos para gustar, sin que se noten excesivamente las costuras. Su creación fue, en suma, una jugada maestra con claras posibilidades de hacer saltar la banca. Así debieron verlo los responsables de esta modélica adaptación a la gran pantalla que, lejos de improvisar una operación orientada a una rentabilidad tan inmediata como efímera, parecen haberse propuesto algo muchísimo más ambicioso: el bautismo de fuego de un nuevo mito cinematográfico, o, si prefieren términos más prosaicos, la inauguración de una longeva franquicia en la industria del espectáculo.
Harry Potter ha llegado a las pantallas para quedarse y eso se nota en un resultado final que no subestima el alcance mitológico de la fantasía dirigida al público infantil y juvenil. El resultado es un Episodio I autoconsciente de su futura importancia, hipnótico desde el primer fotograma, permeable a la riqueza referencial del original literario y narrado no tanto con mera corrección como con trazo certero. "Harry Potter y la Piedra Filosofal" podría ejemplificar el tópico de película para niños que no aburrirá a los mayores, pero es algo más que eso: es cine infantil abordado con el rigor y el respeto al espectador que uno presupone a una película verdaderamente adulta. En unos tiempos en que eso es mucho presuponer.
HARRY POTTER Y LA CÁMARA SECRETA
El joven y educado Harry Potter (Daniel Radcliffe) ha crecido. Sigue siendo un inquieto aprendiz de mago en la escuela Hogwarts, pero ha ganado en sabiduría y pericia con los encantamientos y, claro, se tiene que enfrentar a nuevos retos. Pero antes se ve obligado a pasar un verano más bien aburrido, en compañía de sus insoportables tíos y sin recibir ninguna carta de sus amigos, Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson).
Repentinamente, una extraña criatura, el elfo Dobby, aparece y le advierte de un grave peligro si regresa al colegio. El travieso elfo doméstico había secuestrado las cartas de Ron y Hermione e impide que Harry salga de casa, hasta que el valiente Ron acude, en un coche volador, a rescatarlo. Mientras, la fama de Harry Potter ha ido creciendo en el colegio, provocando envidias entre sus enemigos, comandados por Draco (Jason Isaacs) y por el nuevo profesor de Defensa contra las artes oscuras, Gilderoy Lockhart (Kenneth Branagh).
Harry Potter y la Cámara Secreta no es, sustancialmente, una película demasiado distinta de la precedente: su primer tramo se abre con energía y puede retrotraer al espectador adulto a aquellos días en que películas como Un mundo de fantasía, Chitty Chitty Bang Bang o La bruja novata fijaban el techo del placer precinéfilo. También incorpora algunas nuevas presencias gratificantes, como la de la espectral llorona Myrtle o el fatuo Gilderoy Lockhart (encarnado con cierto giro autoirónico por Branagh), y cierta voluntad de mensaje (en torno a la dialéctica segregación/integración de los nuevos entornos escolares). Algo tan indefinible como la evaporación de la magia hace, no obstante, que el conjunto no se eleve: así, este Harry Potter acaba pesando no solo más que un pato, sino casi más que un paquidermo una vez la trama coloca sus cartas sobre la mesa. Estas casi tres horas de ambiciosa ficción para todos los públicos pesan demasiado, y el resultado acaba situándose más cerca de los correcto que de lo sobresaliente.
HARRY POTTER Y EL PRISIONERO DE AZKABÁN
Es un nuevo año en la escuela de magia donde Harry tiene que lidiar no solo con sus profesores y con la pubertad sino con la amenaza de Sirius Black (Gary Oldman), mago acusado de innumerables muertes y fugado de la cárcel de Azkabán en busca de Harry. Menos mal que el joven aprendiz de mago tiene un amigo en el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, Remus Lupin (David Thewlis). Pero incluso su mejor aliado tiene un terrible secreto en las noches de Luna llena.
Nuevo curso en Hogwarts. Nuevos enemigos, nuevas aventuras. Mucha más oscuridad y tribulaciones adolescentes, marca de la casa del nuevo director, Alfonso Cuarón. Nuevos profesores y un nuevo Dumbledore, encarnado por Michael Gambon. Harry, Hermione y Ron ya no son críos, y parece que la saga del niño mago también va a alcanzar la madurez con "Harry Potter y el prisionero de Azkabán". La suerte (magia) está echada.
Los estudios Leavesden, perdidos en la campiña británica, también recuerdan a un bullicioso colegio el primer día de clases con los 2.000 miembros del rodaje que han hecho posible esta saga y que han dedicado sus últimos 150 días de trabajo a la realización de Harry Potter y el prisionero de Azkabán. Su movimiento es rápido por los nueve decorados principales de esta película: del dormitorio de Harry Potter ¿donde encontramos su bufanda, sus tebeos y sus golosinas en el cajón de la mesilla¿, al salón de banquetes, pasando por el despacho del profesor Dumbledore o la casa de Hagrid. Estos escenarios son tan reales que a mucha gente le gustaría vivir en ellos. Y es aquí, en su territorio, donde Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson, los tres jóvenes protagonistas de esta saga, hablan de las cosas más importantes en su carrera artística. No me importaría conocer a Cameron Diaz, afirma el primero, mientras Grint escucha música (concretamente a Blur y The Darkness) y la única chica habla de hormonas de esta manera: La película va de esto, de esas encantadoras hormonas que te hacen un adolescente, afirma con el sarcasmo propio de su personaje, Hermione, la joven formal y estudiosa que en esta cinta aprenderá sentimientos que no enseñan los libros. En el primer y el segundo film se presentaron los personajes, pero en esta tercera parte nos conocemos, y con el conocimiento llegan las peleas, adelanta esta joven de pelo ondulado. Es la primera vez que tendremos una pelea en toda regla. Además, Hermione se ha hecho una rebelde. El nuevo realizador, Alfonso Cuarón, también ofrece una peculiar descripción de la película que resume con una idea: Búsqueda de la identidad. En ese sentido se parece mucho a Y tu mamá también, asegura. Un ejemplo de ello lo explica Grint: El primer día, Cuarón nos pidió que escribiéramos un ensayo sobre lo que significa tener 13 años. Y no fue nada fácil... Cuarón parece olvidarse de que está dirigiendo una cinta infantil de 200 millones de dólares (160 millones de euros), donde no hay lugar para el sexo que mostró en su joya indie filmada en 20 días por cinco millones de dólares (cuatro millones de euros). Pero no: Hablo de lo que significa ser adolescente, y si Y tu mamá también marcaba el paso a la madurez, en esta nueva parte de Harry Potter retrato a tres chavales que entran en la adolescencia, aclara risueño. Radcliffe sentencia: En esta ocasión hay mucha más angustia adolescente. Y mucha rabia, más ganas de pelea.
Hubo algunos vacíos que llenar como el dejado por Richard Harris. La película se había quedado sin mago y no hubo nombre de actor por encima de los 60 que no fuera considerado para el papel. El de Ian McKellen salió varias veces a relucir pero ya tenía su propio mago, Gandalf (el gris o el blanco), en la trilogía de El Señor de los Anillos. Al final la elección recayó sobre otro irlandés como Richard Harris, Michael Gambon. El primer día de rodaje Alfonso me dijo: ¿Qué acento es ese? Y me di cuenta de que hablaba con acento irlandés, supongo que en homenaje a Richard, reconoce sobre su papel de Dumbledore. Las diferencias: algo más sucio, algo más bromista con los chavales y mucho más ágil en sus escenas. En esta película, Dumbledore se pasa el día escaleras arriba escaleras abajo, y no creo que Richard hubiera podido con tanta agitación, admite. Junto a Gambon, las novedades son la presencia de Gary Oldman como Sirius Black y de David Thewlis como Remus Lupin. El primero, encantado por una vez de hacer algo que sus hijos puedan ver y el segundo, amante de las aventuras literarias de Los tres investigadores y de Alicia en el País de las Maravillas, a quien el papel le cayó del Cielo. Fue la mejor de las sorpresas, porque estaba acabando mi propio film (se refiere a Cheek, una comedia dramática que ha dirigido) cuando me llamaron. Creo que Alfonso conocía mi trabajo, pero pasé de no saber nada a verme todo embadurnado de crema corporal para el maquillaje de Hombre Lobo, delata Thewlis del gran secreto de su personaje. A juzgar por el reparto, parece que no hay actor británico que no participe en Harry Potter y el prisionero de Azkabán, incluida Emma Thompson dando vida a la excéntrica profesora Trelawney. Heyman, como productor, desmiente esa idea: Sí parece que tenemos alguna ayuda por parte de los hijos, sobrinos y nietos de los actores, acepta.
El estreno de Harry Potter y el prisionero de Azkabán no hará más que abrir un nuevo interrogante en la saga, y no será precisamente por si la película tendrá éxito ¿eso está casi garantizado¿, sino por el futuro de la franquicia. Es una carrera a contrarreloj, especialmente por los chavales, porque en cuanto te descuidas crecen, señala Heyman. Por eso, sin un segundo que perder y antes de que Cuarón haya acabado su obra, la cuarta entrega, Harry Potter and the Goblet of Fire, se ha empezado a rodar. Los mismos decorados, el mismo reparto, pero diferente director: Mike Newell. Tengo envidia de Mike porque podrá disfrutar de los chavales, acepta Cuarón. Pero estoy completamente agotado; esto ha sido una prueba de resistencia y necesito unas vacaciones. Heyman lo ve más como una posibilidad de darle otra voz a Harry Potter, en esta ocasión y por primera vez británica, gracias a la nacionalidad de Newell. No solo porque es británico, sino porque ya ha rodado con niños, ha hecho comedia y ha trabajado materiales más tenebrosos, aclara. Puestos a aclarar, ¿qué pasa con la quinta, la sexta y la séptima, las dos últimas, adaptaciones de libros que aún ni existen? Según Heyman los contratos vigentes solo llegan hasta la cuarta entrega: No hay compromiso firmado con la quinta. De momento debemos concentrarnos en la cuarta. Eso es todo, resume.